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Washington. D.C. (ConcienciaNews) – Carlos Sánchez siempre tuvo claro que quería ser veterinario. El amor a los animales lo aprendió desde que estaba pequeño, pues en su casa siempre había perros y otros animales. Por eso, desde cuando era niño, Sánchez siempre quiso ser biólogo marino o veterinario. “Mi mamá siempre fue muy animalera. Ella siempre nos trató de enseñar el amor a los animales”, dijo Sánchez, quien hoy es veterinario clínico y trabaja para el Zoológico Nacional de la ciudad de Washington D.C. Sánchez recuerda haber contado siempre con el apoyo de sus padres. “Mi mamá me decía: ‘sé un profesionista, no importa la carrera; pero eso sí, tienes que ser el mejor’”, dijo. Siempre buscando mejorar, Sánchez solicitó una beca para estudiar una maestría en Londres, luego de completar sus estudios de veterinaria en México. “Yo sabia que podía ser mejor veterinario”, dijo Sánchez. “Sabia que me faltaba entrenamiento en el caso de temas clínicos”. “Ellos sabían que mi interés era entrenar otros veterinarios en Latinoamérica para mejorar el nivel de medicina veterinaria que se hace en la región”, dijo Sánchez. “Quería entrenarme aquí para enfocarme en Latinoamérica”. “También el trabajo que hago es motivar a los chicos y decirle que a veces las cosas no salen como uno quiere o a la velocidad que uno espera, y que nos sentimos un poco desanimados”, dijo Sánchez. “Pero al final sí se pueden lograr; es ponerle empeño y ganas”. Sánchez escribió el manual de capacitación para estudiantes de veterinaria de cuarto año, y participa como instructor clínico e invitado para dar cursos en Argentina, México y Colombia. Además, es fundador y líder del grupo Latinoamericano de Veterinarios de Zoológicos, que abarca más de 400 profesionales de Latinoamérica y España. Sánchez asegura que ser veterinario es una gran responsabilidad respecto a la conservación de los animales, una tarea vital. “Ahora me estoy enfocando en la conservación de animales de vida libre, ayudando a personas que están en el campo haciendo investigaciones”, dijo. Una de sus prioridades es buscar que más colegas de América Latina puedan entrenarse y buscar oportunidades en Estados Unidos. Después de pasar años entre animales, Sánchez los quiere a todos. Pero ha aprendido a entender y aprender de las chitas, pandas gigantes y rinocerontes. “El chita es un animal que representa muchos retos. Es un animal que presenta problemas específicos en cautiverio y en la vida libre. Es un animal súper interesante”, dijo Sánchez, quien en varias ocasiones ha viajado a Namibia, África para estudiar a estos animales. Por otro lado, también contó que siempre le dice a sus estudiantes que tratar un león o un tigre es tratar un ‘gatote’, pero que los leopardos tienen enfermedades mayúsculas y, por ende, trabajar con ellos es un reto. Para información y recursos educativos en español, llame a la línea de ayuda de Acceso Hispano al 1-800-473-3003.
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